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Encontrando a Cassavettes

A Cassavettes no importa cuando te lo encuentres, desde que te lo encuentres:

John Cassavetes es uno de los Directores/Autores más influyentes del Cine Independiente Norteamericano de la década de los setenta. Su posición rebelde contra las reglas de Hollywood, sus propuestas cinematográficas repletas de “amateurismo” y deseos de hacer un cine propio, enamoraron a directores más jóvenes con ganas de vincular esa rebeldía e independencia a sus primeros filmes. Gente como Martin Scorsese que lo encontró como referente y luego como mentor.

 

Cassavettes inició como actor, uno de aquello prolijos actores que la industria de Hollywood explotó y a la que el mismo Cassavettes utilizó para financiar sus proyectos independientes. Como actor se le puede ver en películas de género como: “The Dirty Dozen” (1967) de Robert Aldrich, “Rosmary´s Baby” (1968) de Roman Polanski, “The Killers” (1964) de Robert Siodmark, “The Fury” (1978) de Brian de Palma, entre algunas otras.

Pero no es el trabajo como actor de Cassavettes el que me atrae, es de Director/Autor.

Insisto en escribir Director/Autor porque es de los primeros directores que habla en propiedad del tema, que sin conocer de lo que ocurría al otro lado del atlántico con La Nouvelle Vague, empezó a definir una política autora respecto del cine. Empezó hablando que el cine debía de ser algo personal, algo propio y que el papel del director era algo determinante en una película:

“Quieres hacer una película, tú película, personal e individual, y lo haces con la ayuda de tus amigos. Yo amo mis películas. Ellas poseen todo lo que encuentro en mis hijos. Todo lo que existe en mi familia. Todo lo que hay en mí. Ellas son toda mi vida, mis amigos. Sí, las amo. Y son películas honestas. Que sean buenas o malas, esa es otra historia. Son al menos films que cuentan lo que yo sé.”

En 1962 John Cassavetes se convertiría en el guía de un nuevo grupo de cineastas denominados New American Group. Este grupo, inspirado por La Nouvelle Vague y el Free Cinema, defendía todo lo que el cine de John Cassavetes aportaba: la libertad, la independencia, la improvisación, en definitiva, la ruptura con el cine considerado tradicional.

“Nos preocupa el Hombre. Nos preocupa lo que le sucede al Hombre. No somos una escuela estética que aprisiona al cineasta dentro de un puñado de principios muertos. Sentimos que no podemos creer en los principios clásicos ni del arte ni de la vida. Estamos hartos de la Gran Mentira de la Vida y de las Artes.

No estamos sólo por el Nuevo Cine: estamos también por el concepto de NUEVO.

No queremos más films pulidos y falsos, los preferimos ásperos pero vivos; no queremos más films rosas, sino del color de la sangre”.

 

Como director hizo doce películas, diez de ellas completamente independientes, autofinanciadas y desarrolladas con equipos extremadamente pequeños, acompañado de sus amigos y propia familia (Gena Rowlands fue su musa, esposa y protagonista).

Cassavettes habla sobre los conflictos personales basado en la falta de comunicación y de identidad social. Siempre sus personajes navegan entre la vida cotidiana en crisis constantes de las que salen airosos o en autodestrucción. En ellas, la interpretación nunca es técnica, siempre es orgánica. Sus actores necesitaban pasar por un riguroso método de naturalidad que el mismo director empezó creando y desarrollando a la par que sus películas.

Como director nunca dejó de hacer un cine personal, y cuando hablo de personal es que practicaba su política de vida con sus películas, al borde de quedarse en la periferia de la distribución cinematográfica, pero aceptado en los guetos marginales que siempre tendrán un puñado de cinéfilos esperando ser retados.

«He prometido que nunca me vería mezclado en un film que no me interesara. Lo único que he aprendido en los grandes estudios, es que no se puede satisfacerlos y disfrutar uno al mismo tiempo. No realizaré jamás un film comercial. No se puede pasar a la gente para que se interese en cualquier cosa. Es malsano, insalubre. Si puedo haré films con no profesionales, gente que pueda permitirse soñar con una recompensa importante diferente a la monetaria.»

 

Dentro de la industria de Hollywood, Cassavettes alcanzó a hacer dos películas por encargo de las que salió totalmente insatisfecho: “Too Late Blues” (1961) y “A Child is Waiting” (1962), el resto de su filmografía es totalmente independiente.

Esos tibios acercamientos a Hollywood lo alejaron de la llamada Escuela de New York, bastión del Nuevo Cine Norteamericano y que él mismo inspiró. Sin embargo su total independencia lo convirtió en un héroe para los directores más jóvenes.

“¿Tú piensas que yo quiero ser popular?, ¿Crees que quiero que mis películas circulen en vídeo? ¿Que quiero que millones de personas vean mis películas? ¿Por qué razón querría yo eso?. “Llevo 25 años haciendo películas, y ninguna ha hecho mucho dinero. Pero no hay nadie en el mundo que pueda decirme que no conseguí lo que quería”.

El método de Cassavetes consistía en descubrir de qué trataba una película durante el proceso de escritura del guión, los ensayos y el rodaje, y seguir esos descubrimientos condujeran a donde condujesen” dice Ray Carney, estudioso del trabajo del director neoyorquino

Cassavettes perseguía, con obsesión, la emoción auténtica, el rugido que no se puede fingir. Parte de su propuesta era llevar a los actores a aquellos estados y estar listo con cámara para capturarlos.

“La cámara debe ser esclava del actor y no al revés: (Frase original de Orson Welles)

Despreciaba la obsesión por la técnica fotográfica: “Siento ganas de vomitar cuando un director me dice: ‘Hoy filmé la toma más preciosa’”. Lo que importaba, insistía, era darle sentimiento a la pantalla. Prefería el estilo de cámara en mano, que le permitía estar cerca de las caras de los actores, meterse entre sus cuerpos luego retroceder, de modo de producir composiciones descentradas, incómodas, siempre en movimiento.

The Faces of Cassavetes, un videoensayo elaborado por Colin Earner, en el que se resaltan los movimientos faciales realistas y reconocibles de los actores:

“Hay que luchar contra la sofisticación… Hay que luchar contra el saber, porque una vez que uno sabe algo, es difícil ser abierto y creativo”

Filmaba en “tiempos muertos” cuando sus actores y el equipo técnico tuviera tiempo, pues los presupuestos eran tan bajos que cada integrante de su cuadrilla debía trabajar de día para ganarse la vida, pero con Cassavettes rodaban de noche, en busca de la gloria personal.

Incluso hay una anécdota muy interesante sobre la financiación de su primera película «Shadows»:  Cassavetes se valió del aporte de la audiencia del programa radial “Night People Story“, dijo al aire: “¿No sería sensacional que fuera la gente la que pudiera hacer cine, en lugar de todos esos peces gordos de Hollywood que solo se interesan por el negocio?…”, “…Si la gente realmente quiere ver una película sobre la gente, debería contribuir con dinero”. Los oyentes reunieron dos mil quinientos dólares.

En el siguiente clip podés apreciar a Cassavettes que, en sus propias palabras, describe el proceso de su primera película, el apasionamiento es total:

Directores sobre Cassavetes

Es emocionante cuando un director agradece a otro, cuando puede bajar del pedestal que significa ser un director de cine para brindar homenajes a los otros, sobre todo a los que han influido en el trabajo. Cassavetes tiene esa particularidad, puede ser que se descubra su trabajo como director por ver sus películas o también por leer sus manifiestos y formas de pensar, de una forma o de otra, Cassavetes llega al corazón.

Martin Scorsese es uno de los primeros directores que se rindió ante la sabiduría de Cassavetes:

“Como a (casi) todos los demás, la película que le hizo querer ser cineasta fue “Ciudadano Kane”, pero en 1960, en el Play House de la Calle Ocho vio “Shadows” de Casavetes. “Shadows” tenía verdad emocional, fuerza. Hizo que me diera cuenta que yo también hacer una película” (**)

En 1967, Scorsese hace su primera película, “Who´s That Knocking at My Door?”, Jay Cocks, un critico que investigaba sobre cine hecho por estudiantes de cine, convence a Cassavetes para que vea la película: “Es tan buena como Ciudadano Kane”, exclamó Cassavetes. “No, es mejor que Ciudadano Kane, tiene más corazón” Marty casi se desmaya. “No podía creerse lo que Cassavetes decía de su película”, recuerda Cocks. “Y Jhon lo decía en serio: a partir de ese día, quiso a Marty como a un hijo.” (**)

Ya en 1971, después de los primeros éxitos de Scorsese, es atraído por un estudio para hacer una película de género y muy comercial: “Boxcar Bertha”, una versión en la línea de “Bonnie y Clayde”, tan exitosa en aquellos años. Scorsese no tuvo la mejor experiencia:

“Scorsese, algo avergonzado con el resultado, se lo enseñó a Cassavetes, que expresó lo que aquél ya pensaba. “Bonito trabajo, pero no te vuelvas a hacer nada como esto” dijo Cassavetes. “¿Porqué no haces una película acerca de algo que de verdad te importe?” Y Scorsese rechazó la siguiente oferta del productor del estudio para el que hizo “Boxcar Bertha y se puso a hacer “Malas calles” (**)

(**) – Extraído del libro de Peter Biskind “Moteros tranquilos, toros salvajes”

En los párrafos extraídos del fabuloso libro de Peter Biskind se puede entender la influencia del razonamiento de Cassavetes en el trabajo posterior de Scorsese. Pero no es todo: en el  libro: “A personal journey with Martin Scorsese through American Movies” de Martin Scorsese y Michael Henry Wilson, Scorsese dice: “Cassavetes encarnaba la emergencia en New York de una escuela de tácticas guerrilleras para producir cine. Sus películas fueron hechas literalmente con un préstamo bancario. John era intrépido, un verdadero renegado montando un psicodrama tras otro con la complicidad de un cercano grupo de amigos actores. Insistía en “divertirse” mientras filmaba, en tanto que buscaba algún tipo de verdad, o incluso una “revelación”.

“Tener una filosofía es saber cómo amar y saber dónde ponerlo. No lo puedes poner en todas partes. Podrías ser un cura diciendo: “Sí, mi hijo, o sí, mi hija, yo te bendigo.” Pero la gente no vive de esa manera. Viven con rabia y hostilidad, y problemas. Y falta de dinero, sabes, tremendas decepciones en sus vidas. Así que necesitan una filosofía. Lo que yo creo que todos necesitan es una forma de decir, “¿Donde y cómo puedo amar y ser amado, de modo que pueda vivir con un poco de paz?” Por eso yo tengo la necesidad de que los personajes realmente analicen el amor, discutan sobre el amor, que lo maten, que lo destruyan, que se lastimen unos a otros, que hagan toda esa cosa, en esa guerra, esa palabra polémica y esa imagen polémica de lo que es la vida. Y el resto de lo que existe verdaderamente no me interesa. Le puede interesar a otras personas, pero yo soy bastante obsesivo. Eso es todo lo que me interesa. Es el amor.” John Cassavetes (1984)

Continúa Scorsese en el mismo texto: “Todas las películas de Cassavetes fueron “epopeyas del espíritu humano”. Mirarlas me recuerda un comentario hecho por un colaborador de John Ford que se quejaba de las pésimas condiciones del tiempo mientras estaban tratando de filmar una película en el desierto. El hombre preguntó: “Vea, Sr. Ford, ¿qué podemos filmar aquí? Y Ford le dijo: “¿Qué podemos filmar? La cosa más interesante y excitante de todo el mundo, un rostro humano.”

El otro director que rinde un homenaje directo a Cassavetes es Jim Jarmusch que le escribe una sentida carta:

Jim Jarmusch a John Cassavetes.

“Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en la ecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”.

Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”.

La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a la observación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre la inquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamente son sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana.

John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.”

 

El legado de Cassavetes sigue vigente su influencia directa se sigue viendo reflejada en el trabajo de Martin Scorsese, Steven Soderbegh, Spike Lee, David Lynch o Jim Jarmusch.

John Cassavetes alguien a seguir, ver y sentir a través de sus ideas, imágenes y películas. No importa cuándo ocurra ese encuentro siempre será bueno para el alma con sed de CINE…

Sus películas:

«Shadows» (1959), «Faces» (1968), «Maridos» (1970), «Así habla el amor» (1971), «Una mujer bajo la influencia» (1974), «El asesinato de un corredor de apuestas chino» (1976), «Opening Night» (1977), «Gloria» (1980)

Agradezco eternamente a Carlos Henao por ayudarme a descubrir a John Cassavettes. Pretendo lograr lo mismo que él con este post…

 

Un tributo a John Cassavettes por Eddie Lensweiger

El lanzamiento en DVD de 5 películas por The Criterion Collection:

Podés leer a Cassavetes en el hermoso libro que escribió junto a Ray Carney:

 

 

 

 

 

 

 

 

Alexander Giraldo
@AlexGiraldo180

 

Por si te interesa, he armado otros post sobre temas cinematográficos:

Encontrando a Casavettes: Revisión

Stanley Kubrick Filmografía

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Ilustraciones de Cine: Federico Babina ilustra casas basado en películas y cinematografías

Cine y Realidad: La Realidad Objetiva

 

Fotos tomadas de:

Legacy.com: (http://www.legacy.com/news/celebrity-deaths/article/john-cassavetes-godfather-of-indie-cinema)

Independent-magazine: (http://independent-magazine.org/2016/12/cassavetes-and-directing/)

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