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Sin Palabras: La película

Me he visto “Sin Palabras” 3 veces y 10 minutos. Me da onda hablar de esta película, porque la dirige alguien muy cercano y en una tarde de compartir proyectos y películas entre amigos, conocí a su productor Juan Pablo Solano, así como a los actores, que me he encontrado con ellos por casualidades de los festivales, pero nunca nos hablamos en serio. Y no es casualidad que “Sin Palabras” de Proyección Films, se estrenó junto a “180 Segundos” en el Festival de Cine de Cartagena, y compartiéramos, como las dos únicas películas Colombianas en Competencia de Operas Primas, en el Festival de Cine de Miami, y que nos encontráramos otra serie de festivales durante todo este año.

Hablo de una película Colombiana cercana porque me hubiese gustado mucho que otro amigo hablara de la mía en su momento. También porque seguiré haciéndolo con las películas de los amigos…

Los primeros 10 minutos que vi fueron justo los finales en un Festival de Cine en Tunja. Me imaginé otra historia con las imágenes y sonidos del final, tanto que sorprendí a su directora cuando me preguntó qué me había parecido su película y yo le narré otra cosa con lo poco que había visto. Luego pude verla en otro festival, Dosquebradas, allí estuve al lado de la directora de la película, Ana Sofía Osorio Ruiz. Ella, en su nerviosismo critico, me narraba los pormenores de la producción. Tan al detalle, que no vi la película, sino que imaginé la odisea del rodaje y del proceso de creación. La segunda vez la vi en Cali, en el pre estreno, también con la directora al lado, ahora más callada y terriblemente nerviosa. La tercera fue ayer, en una sala comercial, pagando la boleta. Sin nadie conocido alrededor.

Me gusta ir a cine. Y me gusta que las películas lleven al público a su centro. Me emociona cuando la gente interactúa con lo que viven los personajes. Eso ocurre con esta película. Es posible que yo esté permeado por la cercanía con la misma, pero igual no soy un crítico de cine ni mucho menos. Mi interés es pura y meramente el de documentar una sensación.

A veces la película me parece un paso a penas sobre la superficie de un tipo de narración al cual no estamos acostumbrados en nuestro país, pero que da pinceladas de un genuino arte visual. A veces me parece que habla desde el interior profundo de un cine emergente, como el de todos los “operaprimistas” colombianos, a veces la cámara está puesta en el lugar donde no debería mirarse esta historia, en otros momentos, no existe mejor ángulo para atrapar la cotidianidad de Raúl y Lian, protagonistas de “Sin Palabras”.

La falta de diálogos invita al público a indagar en los personajes, en ponerse en sus zapatos, sobre todo los de Raúl. Casi todo el tiempo la audiencia está buscando de dónde tomarse para enfrentar la falta de dialogo y el exceso de música. Sin embargo, a medida que avanza la película, la audiencia no le queda más que tener paciencia y averiguar, con una curiosidad tierna, lo que va a ocurrir. Javier Ortíz (Raúl) posee un carisma y se lleva todo el peso de la película sin inmutarse, un gran trabajo de un actor joven que vale la pena seguir. Xuan Liao (Lian) tiene la capacidad de ser un pequeño camaleón, quien la ve en la película cree que hace de ella misma, pero al conocerla te das cuenta que es alguien opuesto a su personaje en la película. Una gran labor de los directores con los actores.

Este es el trailer oficial de la película:

Hay quienes pueden acusar la película de falta de ritmo, lo cual es un vicio dejado por el cine de hollywood, incluso por la televisión. El ritmo parece estar ligado a la velocidad, pero no hay mayor error en verlo de esa manera. Recuerdo que en mi película también hablaban de “Falta de ritmo”, pero esa definición es totalmente abstracta. El ritmo está dado por la imagen, por lo que ocurre dentro del cuadro, no por la sucesión de de planos o por la velocidad de los cortes. Cada película e imagen posee un ritmo propio. Por eso en “Sin palabras” el ritmo es cadencioso porque observa lo que nunca se observa.

Andrei Tarkovski habla sobre el ritmo: “La imagen fílmica está completamente dominada por el ritmo, que reproduce el flujo del tiempo dentro de una toma. La sensibilidad surge si tras el acontecimiento visible se hace patente una verdad determinada e importante. Cuando se reconoce clara y nítidamente que lo que se ve en ese plano no se agota en aquello que se representas visiblemente, sino que tan sólo se insinúa algo que tras este plano se extiende de forma ilimitada, cuando hace alusión a la vida. Es igual a aquella infinitud de la imagen de la que ya hablamos. La película es más de lo que en realidad parece ser…”

Todas las historias donde los sueños son el núcleo, hacen que el espectador se adhiera a ellas. Aquí hay un hombre, Raúl, que encuentra el camino para los sueños a los que renunció, intentando ayudar a otro alguien, Lian, a emprenderlos. A veces renunciamos a lo que queremos, nos acostumbramos, nos quedamos cómodos dentro de las fronteras de lo seguro, nos da miedo chocar contra el mundo. A veces falta que algo importante, o algo muy simple nos ocurra, para dar el primer paso. A veces no vemos más que hasta la esquina de nuestra vida, cuando tenemos el lugar donde cielo y tierra se encuentran. A veces perdemos el tiempo y no queremos ir a buscarlo. A veces el tiempo perdido llega de extrañas maneras, en lugares como una banca en cualquier lugar.

Este es el vídeo clip de la canción oficial de la película. Que además es la única canción cantada en la banda sonora interpretada por Pipe Bravo (Superlitio):

Me gusta que una mujer sea codirectora de esta película. Ya de por sí el cine es algo machista, y las mujeres parecen ser todas, o asistentes de producción, scripts o del equipo de arte. Sin embargo una diáspora de chicas se está tomando la cinematografía nacional: Sofía Ogionni (Directora de Fotografía de “El Vuelco del Cangrejo” y “La Sirga”), Claudia Pedraza (Asistente de Dirección de más de 15 largometrajes, incluida mi película), y ahora Ana Sofía Osorio Ruiz (Co directora y Co guionista de “Sin Palabras”), van dándole una mirada femenina y personal al cine de nuestro país. Sin contar una extensa lista de chicas que vienen, con pasos de gigante, desde el documental y el cortometraje.

 

Me he visto “Sin Palabras” 3 veces y 10 minutos y en todas he tenido sensaciones idénticas, de alegría, de confianza, de ilusión. No sólo por la película y su historia, sino por que el cine colombiano nos va dando oportunidades de ver nuestro país. Nos va dando ojos, puntos de vista, enfoques que hacen que nuestra cinematografía sea una lupa de nosotros mismos.
Ojalá vaya muchísima gente a las salas de cine. Ojalá el equipo de la película logre sus metas con esta producción para que continúen el camino. La película se estrenó el 2 de noviembre y este es el momento de ir a verla.

Un abrazo de felicitación a Proyección Films por la hermosa película que hicieron.

Un abrazo para Ana Sofía por dar el primer paso de esta bella forma y porque con su ejemplo, sigo convencido que el cine se hace y se disfruta entre amigos, haciendo Cine De Amigos!

 

Pueden ver más de la película en: www.peliculasinpalabras.com o www.proyeccionfilms.com
Seguirlos en Twitter: @SinPalabrasPeli
Ana Sofia en Twitter: @AnaSConPalabras

 

PD: Y para no dejar de ser el critico de cine que nunca me hubiese gustado ser jamás, aquí va lo que creo, es el origen de “Sin Palabras”: todo nace a partir de esta canción interpretada por el Topo Gigio: “En un bosque de la china…”

Seguime en: @AlexGialdo180

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