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El Montaje en 180 Segundos

Siempre he sido admirador del trabajo del montaje. Lo he estudiado de cerca y he sido atrapado por la magia que sucede cuando se unen los planos, las escenas, las secuencias.

He estudiado de cerca el trabajo de Eisenstein y Pudovkin, así como las propuestas de la nueva ola francesa en los 60´s respecto al montaje.

Al escribir 180 Segundos entendía, casi desde el primer momento, que se iba a tratar de una película fragmentada, donde el montaje tenía que ser totalitario, es decir, todo iba a girar en torno a un concepto de montaje. Escribí el guión en desorden, como ejercicio académico, pero también buscando indagar en el concepto de yuxtaposición: ubicar a un personaje en su momento de vida más tranquilo y relajado, por ejemplo cuando habla con un amigo o su hermana mientras come, y luego cortar, directamente, a ver esa misma persona en su momento de total crisis, una crisis vital. El resultado de unir esos dos momentos fue único e intenso. Por ello, todas las historias que había ido construyendo a lo largo de años, me permitían jugar con el concepto y armar el guión de esa manera.

La pregunta: qué pasaría si un ser humano que conocemos de determinada manera, fuera un ser humano totalmente distinto por alguna situación específica. Las respuestas giran alrededor de cómo viviría, o vería esa persona determinada situación.
Allí nace el modo probable y el modo necesario, que en palabras de Guillermo Arriaga “en una crisis, el carácter; cualquiera que fuera; sale a flote”. Entendemos el modo probable como lo que conocemos de una persona, su día a día, sus formas habituales de comportarse; mientras el necesario es lo que no sabemos de él, y sale a flote en una crisis.

Tras el rodaje se inicia la etapa de montaje. Escribí sobre ello en el siguiente post que podés leer acá, y que sería “la precuela” del actual.

Al montar no se busca dejar el guión exactamente, ni dejar la historia como se percibió al escribirla o al rodarla. En el montaje surgen las preguntas más importantes para la película: ¿es necesario? ¿Se puede de otra manera? Así, junto a Andrés Porras, empezamos a jugar con el mismo concepto de yuxtaposición.

Aquí podés ver un clip que armé con fragmentos, durante nuestro trabajo de montaje. Vamos montando un tablero con planos para cada escena, el cual luego podíamos mover de forma análoga, e ir observando los cambios de la historia con cada “movida del rompecabezas”. Esa forma de montaje análogo, nos dio ventajas totales para lograr el cometido conceptual de la yuxtaposición.

180 está contada de acuerdo al principio del contrapunto, o sea: los eventos de cada escena no se corresponden en forma recíproca al siguiente sino de forma contrastiva.
También una de las características de nuestro montaje era la que ninguna escena debería obedecer a la siguiente, como ocurre con el montaje clásico ordenado.

Esto lleva a una primera etapa de la película de total confusión. El espectador no entiende, no sabe a qué se metió a cine. A qué están jugando con él. Un montón de cortes abruptos, escenas sin terminar, personajes que no logran presentarse, pero que en sus diálogos extensos se pueden apreciar sus características más importantes. Una anarquía de situaciones sin orden aparente, que tras 23 minutos de estar sometido a este bombardeo, se empieza a entrar en el código del fraccionamiento. Ahora los cortes se retoman, o sea, se repiten situaciones que ya se vieron antes y continúa las micro historias dejadas en fragmento anteriormente. Así se van conociendo los personajes, se van adentrando en sus vidas. El contenido de la película se deja a un lado y se vive con los personajes durante un gran tramo. A pesar de seguir fragmentándose, el espectador paciente y concentrado, disfrutará de lo que los personajes le brindan. Tras un tramo de entrar en el código y “dominarlo”, el espectador empieza a sufrir con las sorpresas que la película le tiene guardadas. El concepto de lo probable y lo necesario aparece en su más clara y contundente forma, todo se va uniendo, los cabos sueltos del fraccionamiento empiezan a unirse y la anarquía emocional del inicio vuelve a reinar hasta el final de la película.

Las siguientes son imágenes de mi guión de montaje con avances en lo que deseo de cada secuencia en postproducción, también se pueden apreciar las secuencias “colapsadas” en función de la yuxtaposición que explicaba antes:

Me alargué en este post, espero no haber sido aburrido, pero este es uno de los temas que más me apasionan del cine, y en particular de mi película.

A veces no logro entender a las personas que ven una película como 180 Segundos y esperan que sea como otra. Que no logran entender el concepto detrás de ella y se quedan con lo superficial, que casi siempre es mucho menos de todo el trabajo de tantas personas.

Un saludo y abrazo de hermano a Andrés Porras el montajista de la película. También para mi amigo Carlos Moreno coequipero de Porras en los cortes finales. Muchachos soy feliz por el trabajo que hicimos!

Un abrazo en la distancia a Guillermo Arriaga inspirador de mi forma narrativa.
A Jean-Luc Godard por su cine fraccionado.
A Stanley Kubrick por The Killing.

 

Una última cosa: a los críticos e interesados: mis homenajes en la película no son para Tarantino y Ritchie. Son para Godard y Kubrick. Tarantino y Ritchie no se inventaron nada y no son tan importantes como Godard y Kubrick.

Estás son mi pelis homenajeadas:

 

Bande à part (1964) – Jean-Luc Godard


Bande a Part Trailer por golemagr

 

The Killing (1956) – Stanley Kubrick

Seguime en Twitter: @AlexGiraldo180

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