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No será que vos me podés ayudar?

Un cuento de Alexander Giraldo

 

Al ir subiendo por la colina esta noche, de poder cerrar los ojos me gustaría no tener que ver mis errores. Esos que hoy me duelen tanto y que me tienen despedazado. Los errores. Será que vos podés hacer algo? no será que vos podés ayudarme con tanto dolor metido en el corazón. Mirá que siento que la nariz se me crece y no es por mentiroso, como pinocho. No, es por puro dolor.  A mí el dolor se me mete en la nariz, y acá arriba del estómago. Son como las mariposas cuando estás enamorado, pero ahora aletean con alfileres por alas. No será que me podés ayudar? No será que podés ir y mirar a ver qué se ve? No será que me podés llevar hasta allá? De pronto desde allá se puede ver todo como yo lo veo. Y si eso es posible entonces todo se arregla. No será?… No será que vos me podés ayudar? No será que vos te podés volver a poner a mi lado y cogerme la mano, apretamela, así duro. Y llevarme de tu lado? Que tu sombrilla nos tape a los dos de la lluvia, que el sol nos de parejito en la cara y se nos ponga colorada a los dos. No será? Que vos me ayudes con la luz que tenés en esos ojos, de pronto así puedo ver bien bien. Es que necesito que me ayudés. Mirá, tocame, tocame! tengo los brazos todos flacos, y el pecho acongojado. Y si mirás bien, el corazón ya no está ahí en el pecho, anda perdido. Pero yo sé que cuando él te escuche, aparece prontito. A lo bien. Es en serio. Si vos me quitaras la camiseta ahora, verías un hueco ahí. Y como yo soy muy pinchado, no te voy a mostrar el hueco. Pero sabés qué? tocalo, así, por encima de la camiseta. Si ves? tocá, tocá. Lo sentís? Es un hueco muy berraco, no? Y todo por mis errores. Todo por mi pendejada, por mis chimbadas. Todo por mi ignorancia y mi torpeza. Mirá que, a pesar de todas estas cicatrices por peleas en la barra brava, nada se compara con esto que me está pasando. Nadita. A lo bien mona. Póngame cuidado. Esto me está atravesando la existencia. Esto me está matando de a poquito. No será que vos me podés ayudar? Una última vez. Una solita. Y ya no la molesto más mona. A lo bien. Ayudame que yo te ayudaré, no dice así el dicho de los católicos que van a la iglesia? Si así dice. Ayudame, a lo bien que la necesito mona. Como un berraco la necesito. Yo estoy seguro que si me toca el pecho, aparece el corazón y vuelvo a la vida. Me para de crecer la nariz y la luz me da en la cara, así como hace unos meses. No será que me podés ayudar? Yo sé que vos podés. Yo sé que, a lo bien, la embarré con vos, pero yo nací para ser tu héroe mona. Yo nací para pararme en la raya cuando vos me digás. Yo me le paro a 10 a 15 así a mano limpia. Yo me robo lo que usted me pida. Yo por usted mona, hago lo que sea. No será que me podés ayudar? A lo bien que necesito de vos. A lo bien que esta loma está muy parada y me quedé rezagado. No será que vos podés bajar y me ayudas a subir? Ah yo sé que si podés mona. Dale. Ayúdame. Y luego nos vamos a comer un mango con sal y limón. Y después caemos al estadio panamericano y le pegamos al raspao del oasis, ese que te gusta tanto, no mona? Si me ayudás, no te vuelvo a molestar diciéndote “negra” ahí está. No te vuelvo a decir “mi negra”, sino que te sigo diciendo mona. Hágale. Ayudame y te llevo en la buena. Acordate que yo te he ayudado antes. Yo he bajado y subido la loma para cargarte hasta arriba. Acordate que los dos enfrentamos ese frente frío por allá en esa isla. No mona? Eso fue tremendo aleteo. Con viento, lluvia y todo. Pero ahí nos paramos en la raya, los dos. No será que vos me podés ayudar? Te acordás que los dos andabamos por el centro, enchancletados y con los mochos que tanto nos gustan, con gafas oscuras y con cara de lindos, pa´que la gente no sospechara. Ah y eso nos metiamos a todos los pasajes: al zamoraco, al pasaje cali, al taiwan, no mona? y vos querías comprarte tus chuches y terminabamos era robandolos. Pero así era. Los dos juntos, parados en la raya. Por eso te digo mona: No será que vos me podés ayudar? Hacéle que tengo un montón de cosas que contarte, tengo unos pasajes pa´que viajemos lejos. No será que vos me podés ayudar? Una vez más, y no te lo vuelvo a pedir. Jurado. No te vuelvo a pedir eso. Dale, que necesito que hoy me ayudés. Hoy. Ahora. Ya. No será que vos me podés ayudar?

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