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A veces pienso a dónde va la luz que no vi…

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Por Alexander Giraldo:

Ahora mismo me pregunto qué hace que los seres humanos pasemos por tantas cosas idénticas a lo largo de nuestra vida. Y porqué pasamos por tantas cosas nunca antes pensadas o soñadas, en ese mismo tiempo. A veces me pregunto qué hace que realmente vivamos lo que vivimos. Me refiero a que uno cree tener claras algunas cosas, y camina todos los días, convencido de ellas, y después algo pasa a tu lado y te arrastra. No importa la convicción o la creencia en aquella cosa anterior. Y luego, tras un torbellino, volvés al camino.

Por eso pensaba el otro día en ¿Cuántas vidas vivimos a diario? ¿En cuántas de ellas morimos?, ¿en cuántas somos felices? ¿En cuántas ocurre lo que deseas, en cuántas no?… como si nuestra existencia pudiera desdoblarse y tras algún pensamiento o alguna palabra, nuestras vidas cambiaran, se fueran en otra dirección, se encontraran, murieran. Pero todo esto ocurre en otra dimensión.
Si aquello pudiera existir:  ¿Cuántas de esas vidas aún podemos vivir ? ¿Cuántas de esas vidas pueden ser una sola?

Esta reflexión aparece porque, en algunas situaciones, todo gira radicalmente. Todo se mueve sin razón aparente. Hay muchas energías, muchas ideas moviéndose. Pero si esas vidas que salen de nuestros cuerpos convertidas en energía, y viven, mueren, se mezclan, se confunden, pueden ser una sola, me pregunto, ¿por qué no vamos por eso? ¿Porqué seguimos creyendo que la que vivimos es la vida? Aquella que nos agota, que nos agobia, si hay otras vidas ahí esperando para ser vividas…

El tiempo es exacto, pero el amor no. El pensamiento parece ser exacto, mientras que hay algo que no se mueve con esa dinámica, que tiene su propio ritmo. Algunos lo llaman la fuerza interior, otros, Dios, otras más amor, otros energía, otros el yin y yang, muchos nombres para aquello que no se puede medir como el tiempo.

Hoy podemos encontrar que pareciera que el aire nos quema. Que algo cae y quema cada vez que damos un paso. Pareciera que alguien más mirara desde afuera, mientras nosotros vamos y venimos. Ahora me da por pensar en que ese o esos alguienes allá afuera dirían: “sol, te pedimos a vos que cures la herida que tiene su amor” me parece leer sus labios y es eso lo que dicen. Que el Sol nos cure las heridas.

Y yo siento que eso es una señal. Que las noches se agitan. Que las mañanas nace algo. Entonces me pregunto “¿dónde estará nuestro camino cuándo el tiempo atrapó al destino?” Allí donde parece que el pensamiento y la razón son el destino. Entonces sé que las vidas se cruzan mientras nosotros vivimos en una conciencia social, pero nuestra verdadera vida va allá atrás, allá adelante, allá abajo, allá arriba. ¿Me entiendes? Si mi garganta esta seca para aguantar este ir  venir, “tus besos son mi vino”.

 

Me gusta ver explotar las gotas de lluvia contra las luces…

Así como ver brillar el más poderoso sol sobre el cielo azul profundo…

 

Apoyado por la música de NTVG

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